Una encuesta aplicada a 144 estudiantes de bachillerato del municipio Valera, con edades comprendidas entre 13 y 16 años, reveló que al 60%(87 encuestados) les gusta el anime y continúan viéndolo en la actualidad. En Venezuela existe una generación de jóvenes que creció viendo las series animadas japonesas en televisoras nacionales y canales de televisión por cable.
Las ceja del
guerrero proveniente de otro planeta se fruncen sobre sus ojos grandes y brillantes, mientras
se prepara para acabar con el enemigo que amenaza con destruir la tierra. El
rayo de energía crece entre sus manos hasta hacerse suficientemente poderoso
para aniquilar a la criatura monstruosa. Cuando está listo, lanza el ataque contra
su oponente al tiempo que deja escuchar un estruendoso “Kame Hame Ha”. De esta
manera salva al mundo Son Gokū, el personaje principal de la serie animada Dragon
Ball Z, ésta y otras series pasaron a ser reliquias de la infancia de muchos
jóvenes, mientras que para otros forman parte sustancial de sus vidas
EL término Anime designa exclusivamente a la animación japonesa, se diferencia de otros dibujos animados en la variedad de géneros y temáticas que contiene. En Japón alcanzó popularidad gracias a los medios de comunicación, pero fue a través del Internet que traspasó las fronteras del país para llegar a ser conocido alrededor del mundo.
El origen del anime data de 1963 cuando el médico y caricaturista japonés, Ozamu Tesuka, logra llevar el primer personaje de manga (equivalente japonés para historieta) a la animación con "Tesuwa Atom", que se traduce a español como "Astroboy".
Una encuesta aplicada a 144 estudiantes de bachillerato del municipio Valera, con edades entre 13 y 16 años, reveló que al 60%(87 encuestados) les gusta el anime y continúan viéndolo en la actualidad. También arrojó que 54%(74) de los jóvenes a los que les gusta han tenido un cambio de conducta desde que ven las series animadas.
El interés por este tipo de animación se desarrolla debido al diseño particular de los personajes y a las diferentes temáticas de las historias. Ivangelo Rojas, seguidor de la subcultura, expresa que “los personajes, de alguna manera, reflejan nuestra forma de sentir y pensar y las historias son más imaginativas”.
La fiebre del anime
En Venezuela los primeros animes se transmitieron a partir de los años 70 cuando series como Astroboy, Mazinger Z, Heidi y Candy Candy incursionaron en la televisión nacional. La razón no fue un particular gusto por estas producciones, sino el hecho de que sus derechos de transmisión eran más económicos que los de otros tipos de dibujos animados. Para 1995 era el bloque fuerte de la programación infantil y juvenil venezolana.
La fiebre del anime también tocó suelo valerano, los jóvenes aficionados se reunían en lugares como el parque Los lustres para convivir con otras personas que comparten el gusto por este producto. En el 2011 estas reuniones dieron lugar a la primera convención del estado, denominada Expoanime.
Ricardo López, estudiante de psicología y colaborador de la Expoanime, explica que el evento tiene como finalidad traer a la comunidad Otaku valerana una muestra de lo que son las convenciones a nivel nacional y contribuir con el crecimiento del movimiento en el estado.
Uno de los organizadores de la convención, Carlos Tognetti, afirma que desde que empezó a realizarse el evento, el número de Otakus en Valera ha aumentado. “La gente poco a poco se ha acercado, en la primera asistieron alrededor de 300 personas y ya para este año acudieron más de 600”
Una afición peligrosa
Existen jóvenes cuyo gusto por el anime y el manga trasciende a niveles adictivitos, lo que genera complicaciones al individuo que afectan su salud mental y su forma de relacionarse con el resto de la sociedad.
La Psicóloga Ana Cordero señala que, conflictos familiares, evasión social, ansiedad y personalidad múltiple son algunas de las consecuencias que puede generar la obsesión por el anime. “Hay casos donde es tanta la obsesión que el paciente debe ser referido a un psiquiatra porque necesita medicación para poder dormir” asevera.
De acuerdo a la especialista el rechazo de la sociedad, problemas psicológicos y baja autoestima son los factores principales que llevan a un individuo a aislarse en el mundo de fantasía que le brinda la animación japonesa.


Subcultura Otaku
La palabra Otaku es un término japonés cuyo significado original es “Usted”, sin embargo en la actualidad se utiliza para referirse a una persona que desarrolla fanatismo hacia cierto tipo de cultura popular japonesa, en especial al manga (historietas japonesas), el anime (series animada japonesas) y/o a los videojuegos.
EL uso actual del término Otaku se debe al columnista y editor japonés, Akio Nakamori, quien en su ensayo “Investigación de un Otaku” lo utiliza para definir el gusto de unos individuos por el anime y el manga, así como el tiempo que gastan consumiendo estos productos.
El auge del Internet propició el surgimiento de la subcultura en el continente latinoamericano y Venezuela no fue la excepción. En el 2001 Televen crea “Zona Otaku”, un programa dirigido a los aficionados del anime. A pesar de que fue cancelado alrededor del año 2004 es considerado como el origen del movimiento Otaku en el país.
El Sociólogo y Director de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, Tito Lacruz, señala que un individuo elige la afición por el anime como una fantasía de muchas, construyendo su identidad como Otaku en torno a las expresiones culturales presentes en estos productos.
Cultura híbrida
El Licenciado en Comunicación Social, Luis Antonio Vidal, plantea que el Anime es un elemento de transculturización en la medida en que los aficionados a las series adopten patrones culturales del país asiático y los asimilen como propios.
El Sociólogo y Profesor del Núcleo Universitario Rafael Rangel, Francisco Crespo, opina que como todas las modas, es una fase pasajera que forma parte de la búsqueda de identidad. “Esas eventuales simpatías que se pueden asumir con ciertos rasgos foráneos, terminan absorbidas por las características comunes de la cultura propia. En lo personal creo que son etapas de la vida que se van superando” sostiene el docente.
El Docente de la cátedra Sociedad y Cultura Latinoamericana explica que la forma particular que tienen los latinoamericanos de asumir la información cultural proveniente de otras latitudes, los vuelve propensos a incorporar rasgos foráneos en la identidad propia.
Crecimiento constante
Eloy Caballero, Otaku y dueño de la tienda de películas “Series Valera”, manifiesta que “en Valera el anime no tiene tanto auge como en otros estados, pero existe una cultura que seguirá expandiéndose y creciendo”.
Según el Comunicador Social Luis Antonio Vidal el internet es el medio por excelencia que permitió la globalización de la animación japonesa por lo que mientras se cuente con acceso a éste el número de seguidores continuará creciendo de manera paulatina.












