Un cuerpo sano para una vida saludable

Francisco “Pancho” Crespo, propietario e instructor de uno de los más concurridos gimnasios de Valera “Sol y Venus Gym” nos cuenta cuales son las claves para lograr un cuerpo sano y la importancia que tiene en el desarrollo de una vida saludable..

El gusto por el anime: de afición a obseción

En Venezuela existe una generación de jóvenes que creció viendo las series animadas japonesas en televisoras nacionales y canales de televisión por cable.

La pareja ideal: cuestión de actitud

Conseguir a la persona “indicada” suele ser el gran anhelo de muchos, sin embargo, este deseo puede volverse una pesadilla si la elección de la misma resulta en un error, pero ¿realmente no es la persona correcta o somos nosotros los equivocados?

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martes, 18 de noviembre de 2014

La pareja ideal: una cuestión de actitud.

Conseguir a la persona “indicada” suele ser el gran anhelo de muchos, sin embargo, este deseo puede volverse una pesadilla si la elección de la misma resulta en un error, pero ¿realmente no es la persona correcta o somos nosotros los equivocados?

Ana Cordero, psicóloga de la Misión Negra Hipólita en el estado Trujillo, sostiene que  un individuo atrae a otra persona de acuerdo a un conflicto personal interno. Explica que, “las personas responden a una serie de datos acumulados que le son inculcados de manera inconsciente en las primeras etapas de su vida, estos datos son los responsables de crear conductas y formas de pensar que serán el medio para atraer situaciones o personas”

De acuerdo a la experta la información obtenida sobre afecto, autoestima o serenidad atraerán situaciones o individuos afines con esta programación, de la misma forma ocurrirá con datos de ira, impaciencia o agresividad. Tomando en cuenta lo antes expuesto, no es imposible pensar que un cambio de actitud sea solución para la odisea que supone la búsqueda de pareja ideal.


NO ERES TU SOY YO.

La psicóloga argentina Ana Carnovali, actualmente residenciada en Trujillo, expone en su artículo sobre el perfil psicológico del hombre y la mujer, que en lugar de culpar al otro por el fracaso de la relación existe la opción de investigar porqué se ha atraído situaciones negativas. “Se puede tomar el tiempo para el autoconocimiento, revisar la historia personal y familiar, reconciliarse consigo mismo y con el entorno para hallar el sentido de la vida” asegura.

Carnovali advierte que este método de autoevaluación debe realizarse con el profesional adecuado, de lo contrario se corre el riesgo de cometer errores graves o caer en situaciones repetitivas y masoquistas.

La psicóloga Ana Cordero considera que lo que interesa es reconocer lo que tiene para ofrecer la otra persona y aprovechar las diferencias para moldear  y controlar el comportamiento propio, “no se trata de buscar culpables sino de tener la capacidad de aprender de las experiencias y  la disposición de cambiar las aptitudes”



viernes, 31 de octubre de 2014

El gusto por el Anime: de afición a obsesión.

Una encuesta aplicada a 144 estudiantes de bachillerato del municipio Valera, con edades comprendidas entre 13 y 16 años, reveló que al 60%(87 encuestados) les gusta el anime y continúan viéndolo en la actualidad. En Venezuela existe una generación de jóvenes que creció viendo las series animadas japonesas en televisoras nacionales y canales de televisión por cable.

         Las ceja del guerrero proveniente de otro planeta se fruncen sobre sus ojos grandes y brillantes, mientras se prepara para acabar con el enemigo que amenaza con destruir la tierra. El rayo de energía crece entre sus manos hasta hacerse suficientemente poderoso para aniquilar a la criatura monstruosa. Cuando está listo, lanza el ataque contra su oponente al tiempo que deja escuchar un estruendoso “Kame Hame Ha”. De esta manera salva al mundo Son Gokū, el personaje principal de la serie animada Dragon Ball Z, ésta y otras series pasaron a ser reliquias de la infancia de muchos jóvenes, mientras que para otros forman parte sustancial de sus vidas

        
       EL término Anime designa exclusivamente a la animación japonesa, se diferencia de otros dibujos animados en la variedad de géneros y temáticas que contiene. En Japón alcanzó popularidad gracias a los medios de comunicación, pero fue a través del Internet que traspasó las fronteras del país para llegar a ser conocido alrededor del mundo.

      El origen del anime data de 1963 cuando el médico y caricaturista japonés, Ozamu Tesuka, logra llevar el primer personaje de manga (equivalente japonés para historieta) a la animación con "Tesuwa Atom", que se traduce a español como "Astroboy".

     Una encuesta aplicada a 144 estudiantes de bachillerato del municipio Valera, con edades entre 13 y 16 años, reveló que al 60%(87 encuestados) les gusta el anime y continúan viéndolo en la actualidad. También arrojó que 54%(74) de los jóvenes a los que les gusta han tenido un cambio de conducta desde que ven las series animadas.

      El interés por este tipo de animación se desarrolla debido al diseño particular de los personajes y a las diferentes temáticas de las historias. Ivangelo Rojas, seguidor de la subcultura, expresa que “los personajes, de alguna manera, reflejan nuestra forma de sentir y pensar y las historias son más imaginativas”.



La fiebre del anime

      En Venezuela los primeros animes se transmitieron a partir de los años 70 cuando series como Astroboy, Mazinger Z, Heidi y Candy Candy incursionaron en la televisión nacional. La razón no fue un particular gusto por estas producciones, sino el hecho de que sus derechos de transmisión eran más económicos que los de otros tipos de dibujos animados. Para 1995 era el bloque fuerte de la programación infantil y juvenil venezolana.

        La fiebre del anime también tocó suelo valerano, los jóvenes aficionados se reunían en lugares como el parque Los lustres para convivir con otras personas que comparten el gusto por este producto. En el 2011 estas reuniones dieron lugar a la primera convención del estado, denominada Expoanime.

      Ricardo López, estudiante de psicología y colaborador de la Expoanime, explica que el evento tiene como finalidad traer a la comunidad Otaku valerana una muestra de lo que son las convenciones a nivel nacional y contribuir con el crecimiento del movimiento en el estado.

      Uno de los organizadores de la convención, Carlos Tognetti, afirma que desde que empezó a realizarse el evento, el número de Otakus en Valera ha aumentado. “La gente poco a poco se ha acercado, en la primera asistieron alrededor de 300 personas y ya para este año acudieron más de 600”

Una afición peligrosa

      Existen jóvenes cuyo gusto por el anime y el manga trasciende a niveles adictivitos, lo que genera complicaciones al individuo que afectan su salud mental y su forma de relacionarse con el resto de la sociedad.

      La Psicóloga Ana Cordero señala que, conflictos familiares, evasión social, ansiedad y personalidad múltiple son algunas de las consecuencias que puede generar la obsesión por el anime. “Hay casos donde es tanta la obsesión que el paciente debe ser referido a un psiquiatra porque necesita medicación para poder dormir” asevera.

      De acuerdo a la especialista el rechazo de la sociedad, problemas psicológicos y baja autoestima son los factores principales que llevan a un individuo a aislarse en el mundo de fantasía que le brinda la animación japonesa.



Subcultura Otaku


La palabra Otaku es un término japonés cuyo significado original es “Usted”, sin embargo en la actualidad se utiliza para referirse a una persona que desarrolla fanatismo hacia cierto tipo de cultura popular japonesa, en especial al manga (historietas japonesas), el anime (series animada japonesas) y/o a los videojuegos.

EL uso actual del término Otaku se debe al columnista y editor japonés, Akio Nakamori, quien en su ensayo “Investigación de un Otaku” lo utiliza para definir el gusto de unos individuos por el anime y el manga, así como el tiempo que gastan consumiendo estos productos.

El auge del Internet propició el surgimiento de la subcultura en el continente latinoamericano y Venezuela no fue la excepción. En el 2001 Televen crea “Zona Otaku”, un programa dirigido a los aficionados del anime. A pesar de que fue cancelado alrededor del año 2004 es considerado como el origen del movimiento Otaku en el país. 

El Sociólogo y Director de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, Tito Lacruz, señala que un individuo elige la afición por el anime como una fantasía de muchas, construyendo su identidad como Otaku en torno a las expresiones culturales presentes en estos productos.

Cultura híbrida

      El Licenciado en Comunicación Social, Luis Antonio Vidal, plantea que el Anime es un elemento de transculturización en la medida en que los aficionados a las series adopten patrones culturales del país asiático y los asimilen como propios.

      El Sociólogo y Profesor del Núcleo Universitario Rafael Rangel, Francisco Crespo, opina que como todas las modas, es una fase pasajera que forma parte de la búsqueda de identidad. “Esas eventuales simpatías que se pueden asumir con ciertos rasgos foráneos, terminan absorbidas por las características comunes de la cultura propia. En lo personal creo que son etapas de la vida que se van superando” sostiene el docente.

      El Docente de la cátedra Sociedad y Cultura Latinoamericana explica que la forma particular que tienen los latinoamericanos de asumir la información cultural proveniente de otras latitudes, los vuelve propensos a incorporar rasgos foráneos en la identidad propia.

Crecimiento constante

      Eloy Caballero, Otaku y dueño de la tienda de películas “Series Valera”, manifiesta que “en Valera el anime no tiene tanto auge como en otros estados, pero existe una cultura que seguirá expandiéndose y creciendo”.

      Según el Comunicador Social Luis Antonio Vidal el internet es el medio por excelencia que permitió la globalización de la animación japonesa por lo que mientras se cuente con acceso a éste el número de seguidores continuará creciendo de manera paulatina. 











martes, 26 de agosto de 2014

¿Formar parte de un grupo nos hace olvidar nuestros valores?

Cuando las personas se insertan en un grupo, sienten que forman parte de algo más grande que ellas mismas y a veces esta sensación las lleva a desconectarse de sus valores morales y a tomar decisiones y realizar actos que jamás habrían llevado a cabo si hubiesen estado solas. O al menos eso es lo que hemos podido constatar a lo largo de muchos siglos de historia.

Ahora un estudio muy interesante realizado en la Carnegie Mellon University ha profundizado más en este fenómeno para ayudarnos a comprender cómo es posible que personas “buenas” puedan cometer actos malvados o que obvien sus principios morales.

En este estudio se comparó cómo funcionaba el cerebro de las personas cuando estaban solos y cuando estaban en grupo. La investigación se inspiró en una experiencia que tuvo la propia experimentadora en un partido de fútbol. En aquella ocasión, su esposo estaba usando la gorra de su equipo pero estaba rodeado de fans del equipo contrario por lo que le llovían obscenidades. La psicóloga pensó que al usar la gorra ella misma, los hombres medirían un poco su lenguaje, por respeto a que se trataba de una mujer. Pero no fue lo que sucedió. En ese momento, la psicóloga se preguntó si habría alguna secreta razón neurológica.

Cuando el “yo contra ti” se convierte en el “nosotros contra ellos”

Básicamente, existen dos razones fundamentales por las cuales las personas se comportan de una manera diferente cuando forman parte de un grupo, estas son:

1. Sienten que son anónimos

2. Creen que hay menos probabilidades de ser castigados por comportarse mal

Sin embargo, en este estudio se pretendía ir un paso más allá, los investigadores se preguntaron si nuestra brújula moral también pierde el norte cuando estamos en grupo.

Así, les pidieron a una serie de personas que respondiesen a algunas preguntas que ofrecían un insight sobre su sentido moral. De esta manera, los investigadores pudieron crear afirmaciones personalizadas del tipo: “He robado comida de un refrigerador común” o “siempre pido disculpas después de tropezar con alguien”.

A continuación las personas simplemente se imbuían en un juego, mientras lo hacían, su cerebro era escaneado. La diferencia estribaba en que en algunos casos jugaban solos y otros formaban parte de un equipo.

¿Cuáles fueron los resultados?

Cuando las personas jugaban solas y veían los juicios morales, sus cerebros mostraban un incremento de la actividad en la corteza prefrontal medial, una zona que se asocia con el pensamiento sobre nosotros mismos. Estos resultados no son extraños si se considera que las personas se identificaban profundamente con las afirmaciones que les mostraban.

Lo sorprendente fue que cuando las personas jugaban en grupo, estas mismas afirmaciones morales generaban una respuesta menos intensa, lo cual sugiere un grado de identificación más débil con sus propios ideales y creencias.

La difusión del yo

Según los investigadores, nuestros juicios morales se hacen más flexibles cuando formamos parte de un grupo porque sentimos que nuestra personalidad se diluye. Nos convertimos en personas anónimas porque nuestras prioridades cambian al pasar del “yo” al “nosotros”. Por consiguiente, adaptamos nuestros valores a las creencias de la masa, lo cual tiene una repercusión incluso a nivel cerebral. Esta transformación se convierte en un boomerang ya que al dejar de reconocer como nuestros ciertos valores, no experimentamos remordimientos y le dejamos vía libre a comportamientos deshonestos o incluso violentos.


Estar a la defensiva: mucho que perder y poco que ganar



Hay veces en que la más mínima frase, una simple mirada o un gesto torcido hacen saltar todas nuestras alarmas. Nos ponemos a la defensiva esperando un golpe bajo y, por supuesto, mientras que vamos preparando nuestro contraataque.

Este comportamiento es bastante habitual pero lo cierto es que no nos ponemos a la defensiva a propósito, se trata de una reacción prácticamente automática que se desencadena ante determinadas frases o gestos de otras personas. Sin embargo, eso no significa que no podamos notar esta actitud y cambiarla ya que, a la larga, solo es una fuente de malentendidos y problemas.

¿Por qué nos ponemos a la defensiva?

- Porque creemos que la actitud de la otra persona es amenazante. Cuando percibimos que la actitud de la persona que tenemos delante puede poner en peligro nuestro “yo”, adoptamos una postura defensiva para protegernos de un supuesto ataque. El problema radica en que en muchas ocasiones simplemente malinterpretamos esas supuestas señales de alarma y reaccionamos ante un peligro inexistente.

- Porque hemos tenido varias experiencias negativas en el pasado. Cuando a lo largo de la vida hemos experimentado diferentes situaciones negativas, como los abusos o las decepciones en las relaciones de pareja, vamos creando a nuestro alrededor una coraza para protegernos de situaciones similares en el futuro. Por eso, aunque una situación o persona no sean particularmente amenazantes, las valoramos con el prisma del pasado y reaccionamos poniéndonos a la defensiva. 

- Porque estamos pasando por una etapa muy estresante. Cuando somos víctimas del estrés, la angustia y la ansiedad, nos convertimos en personas irritables que se ponen a la defensiva ante la menor provocación. Se trata de una reacción “normal” ya que nuestro sistema neurovegetativo está permanentemente en alerta, esperando a que suenen las alarmas en cualquier momento.

- Porque no queremos que otra persona invada nuestra intimidad. Hay personas que son muy celosas de su intimidad y no dejan que ni siquiera los más cercanos irrumpan en ese espacio. De hecho, ponerse a la defensiva es muy común en las parejas de recién casados, cuando cada cual debe ceder una parte de ese espacio pero aún no están preparados para hacerlo y se preparan para defenderlo del otro, al cual perciben, inconscientemente, como si fuera un atacante. 

- Porque no tenemos una buena relación con determinada persona. Cuando en el pasado una persona nos ha herido o humillado, es normal que reaccionemos asumiendo una actitud defensiva. Se trata de un mecanismo de supervivencia que nuestro “yo” pone en marcha apenas distingue al otro, aunque no note ninguna señal de alarma evidente ya que el peligro es la persona en sí.

Sin embargo, estas causas son solo explicaciones a nuestro comportamiento, no excusas para mantenerlo. De hecho, estar siempre a la defensiva es una expresión de inseguridad y de escaso control emocional. Cuando respondemos demasiado a menudo poniéndonos a la defensiva es porque no confiamos en nuestras capacidades y porque no somos capaces de controlar nuestras respuestas emocionales ante determinadas personas o situaciones.

Una actitud con la que llevas las de perder

Estar a la defensiva no nos reporta prácticamente ninguna ventaja. Al contrario, es una postura con la que perdemos muchísimo. En primer lugar, genera un elevado nivel de ansiedad y tensión que no nos permite ver las cosas con claridad. Imagina a un soldado en el frente, dispuesto a combatir, con los niveles de adrenalina por las nubes, más o menos así  es como funcionamos cuando nos ponemos a la defensiva, nos centramos en un solo aspecto obviando el resto, como si nuestra vida dependiese de ello. En segundo lugar, estar a la defensiva cierra las puertas al diálogo, nos hace parapetarnos detrás de nuestra postura y cerrarnos a las razones de los demás, es como si anduviésemos con anteojeras y solo le prestásemos atención a nuestros criterios y razones. En tercer y último lugar, estar a la defensiva también se puede convertir en un hábito, de manera que reaccionaremos de esta manera en todos los contextos y con todas las personas, lo cual, a la larga, dañará profundamente nuestra vida social. 

Las señales que indican que estás a la defensiva

- Interpretas negativamente frases neutras. Por ejemplo, tu pareja te indica que le gusta como cocina una amiga que tienen en común y comienzas a pensar que eso significa que no le gusta como tú cocinas.

- Recurres al “pero” más de lo necesario. Cuando las razones del otro jamás te satisfacen y siempre tienes algún “pero”, es probable que éste surja de una resistencia, de una postura defensiva.

- No pides explicaciones, prefieres interpretar. Generalmente, cuando no pides explicaciones es porque no te interesa la opinión de la otra persona, en tu mente has creado una imagen de la situación y prefieres no cambiarla.

- Utilizas con frecuencia el sarcasmo. El sarcasmo no solo es hiriente sino que es una señal de inseguridad y miedo. Por eso, a menudo es la herramienta preferida para defendernos cuando creemos que estamos siendo atacados.

- Crees que una discusión es una batalla campal. Las personas que consideran que existen ganadores y perdedores en las discusiones suelen adoptar actitudes defensivas desde el inicio porque no quieren perder bajo ningún concepto.

- Das razones falsas para escapar a tu responsabilidad. Cuando te cierras al diálogo y recurres incluso al engaño para no dar tu brazo a torcer, es probable que estés asumiendo una actitud defensiva en la cual ves al otro como un adversario.




martes, 29 de julio de 2014

7 Hábitos de la Novia Asfixiante

¿Alguna vez tu no vio te ha pedido un poco de “espacio”? ¿Lo has notado más distante? ¿Ya no contesta tus llamas y busca excusas para estar solo? PELIGRO, parece que te estas convirtiendo en la peor pesadilla de un hombre: una Novia Asfixiante. Checa esta lista de hábitos asfixiantes que mañana podrían ser la razón por la que te terminaron y cambia tu manera de actuar antes de que lo pierdas por completo.


1. Revisar constantemente mensajes de texto, WhatsApp, Pin, etc. Es el hábito más común de una mujer insegura y celosa. Ten en cuenta que su mundo no gira totalmente en torno a ti, también tiene una vida social. ¿Por qué no le preguntas amablemente con quien se está escribiendo? (Ojo: Si abusas de esto también puede llegar a molestarlo)

2. Llamarlo si pasan dos minutos y no te responde. Totalmente necesitada. Está bien que te mantengas comunicada con él, pero no tiene que mandarte fotos hasta de la comida y avisarte cada movimiento que hace. Cálmate ¡No eres su mamá!

3. Exigirle las contraseñas de su teléfono, correo electrónico y de todas sus redes sociales. Al igual que el primer habito, esto es una señal reveladora de inseguridad. Si estás segura de que tu novio no te esconde nada, no hay necesidad de que te vuelvas una espía de su vida. Cuando revisas el teléfono de tu novio, interfieres en su espacio personal y privado.

4. Tus publicaciones en las redes sociales son siempre sobre él o de él. Entendemos, es el modo moderno de ¡marcar tu territorio!, pero ser constante y embriagador puede generar que te vuelvas una empalagosa y lo fastidies.  El hecho de que ocasionalmente pongas cosas sobre ustedes es razonable, pero que lo hagas 24/7 es algo insano, no quieras volverte una obsesiva.

5. Le prohíbes tener amigas. Date cuenta de que él tenía una vida antes de conocerte y la seguirá teniendo. Con esto no sólo vas a lograr que tu novio se aleje, también es una señal de baja autoestima.

6. Te aseguras de estar presente en todas las fiestas de su familia, trabajo o amigos, y si no estás invitada  no lo dejas ir.
No hay nada de malo con que sean parte de sus mundos, tú conoces a su familia, amigos y colegas y el conoce a los tuyos,  esto ayudará a que se entiendan mejor, pero si tienes que estar encima de él como una carcelera solo hará que el intente escapar.

7. Tienes el número de contacto de toda su familia, amigos, y compañeros de la oficina, para asegurarte de tener a quién llamar en caso de que él no te conteste. A menos de que lleves horas sin saber nada de él y no te ha dado ninguna pista de dónde podría estar, pelea contra tu urgencia de llamar a TODOS sus amigos, familia y compañeros de trabajo. ¿Realmente quieres que te vean como "la novia psicótica"?